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Rodrigo

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Roderico o Rodrigo en español y portugués, Roderic, Roderick, Roderik en idiomas germánicos, Rurik en eslavo, fue el último de los reyes godos de Hispania. Reinó desde el 1 de marzo del 710 hasta el mes de julio del 711. En ese año moriría, o desaparecería, durante la Batalla de Guadalete contra los musulmanes. La cuestión de su muerte ha levantado un intenso debate historiográfico desde las fuentes contemporáneas hasta la actualidad, aceptándose más la opción de la muerte.

Coronación

Fue nombrado por un poderoso grupo de nobles con lo que se enfrentó con Agila II, soberano en la Tarraconensis y la Narbonensis, e hijo de Witiza, el anterior rey. La propia aristocracia pidió el auxilio a los musulmanes, facilitado por Don Julián, conde de Ceuta, quien entregó su ciudad más tarde. Don Julián, al parecer, había hecho alguna serie de incursiones en el 709 intentando atraer la atención musulmana; el mismo Táriq ibn Ziyad desembarcó antes en Gibraltar para tantear el terreno, para más tarde partir de nuevo con 7.000 efectivos desde Tánger a Gibraltar en naves pagadas con el oro de don Julián. Táriq ibn Ziyad, gobernador de Tánger, estaba al mando del contingente (en su mayoría bereber). De hecho, por causa de la ausencia del rey (por aquellos días en el norte) tuvieron tiempo para establecer su base en el lugar donde más tarde se alzaría la ciudad de Algeciras. Tras oír sobre esto, Rodrigo se apresuró al sur y el 19 de julio atacó a la expedición musulmana en pleno valle de Barbate; estos derrotaron a Rodrigo en la llamada batalla de Guadalete o de la Janda, tras la retirada de algunas de sus tropas.

Muerte

Del último monarca visigodo no se sabe si desapareció o realmente murió en la batalla. Hay referentes que tras la derrota lo sitúan como rey independiente de la antigua provincia de la Lusitania, y se menciona en la Crónica de Alfonso III la aparición de su tumba en Viseu.

Leyenda

Por otro lado, la historia de todo ello se engrosa con una leyenda que enlaza a Don Rodrigo con la familia de Don Julián. Según cuenta la leyenda, Don Julián, Conde de Ceuta, como muchos otros nobles, envía a su hija Florinda a la corte de Toledo para ser educada y también con la idea de que era un buen lugar para encontrar marido entre los hijos de otros nobles. Por aquella época, el rey visigodo Don Rodrigo padecía sarna y era Florinda la elegida para que le limpiara la sarna con un delicado alfiler de oro. Así se fue fijando el rey Don Rodrigo en ella, queriéndola poseer, pero no en matrimonio. Con el tiempo y guiado por la lascivia, forzó a la joven. Ella, tras la consumación del acto, envía a su padre una serie de regalos entre los que pone un huevo podrido. Don Julián, recibiéndolo, comprendió lo que había pasado. Fue a Toledo a reclamar a su hija, aunque para no levantar sospecha, dice que debía llevarse a Florinda con él, ya que su mujer estaba terriblemente enferma y sólo la visión de su hija podía hacer que recobrase algo la salud. Don Rodrigo no desconfía y entrega la chica a su padre. Don Julián regresa a Ceuta y más ofendido que nunca entabla conversaciones con Musa ibn Nusair, para desembarcar en la Península Ibérica. Lo que no esperaba nadie es que los musulmanes tenían planeado quedarse allí. De hecho, con anterioridad se había hecho, por ejemplo Atanagildo llamando a los bizantinos o Sisenando, llamado a los francos, para que apoyaran a un noble u otro en las luchas intestinas de los visigodos. ¿Por qué no llamar ahora al nuevo poder emergente musulmán?

De todos modos, al margen de esta historia coexisten una serie de pruebas menores que demuestran cómo de algún modo u otro Julián y parte de la aristocracia visigoda se esfuerzan deliberadamente por despertar el interés de los musulmanes hacia España y de que en un primer momento les prestaron considerable ayuda.

Refererencias

Notas

Véase también

Bibliografía

  • García Moreno, L. A. El fin del reino visigodo de Toledo: decadencia y catástrofe; una contribución a su crítica, Madrid, 1975. ISBN 84-7009-161-1
  • Roca Martínez, C. El crepúsculo del reino visigodo de Toledo, Toledo, 2001. ISBN 84-87100-83-X
  • Orlandis, J. Historia de España. La España visigótica, Madrid, 1977. ISBN 84-249-3496-2
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