Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

II SEMANA LITERARIA (2018) DEL ATENEO DE CÓRDOBA.

Lunes, 12 de noviembre a las 19:30 horas, sede del Ateneo, presentación de los Premios
Juan Bernier (Libro "Ampuesta" de José Luis Molina)
y Rafael Mir de Relato ("Ruiseñores de Fuego" de Fernando Molero).

Miércoles 14, 20:30 horas, sede del Ateneo, presentación del poemario "Jardín de Paracelso" de Alfredo Jurado.

Lunes 19, 19:30 horas en el Círculo de la Amistad, presentación Libro-homenaje a Juana Castro.

Martes 20, 20:00 horas en el Círculo de la Amistad, presentación de la novela "Velas para el dragón rosado" de Miguel Ranchal.

Viaje a Montilla el sábado 10 de noviembre: Precio: 35 € por persona. Se pagará el mismo día.
Incluye: Viaje ida y vuelta, visita guiada museo Santa Clara, visita guiada Lagar y comida.
Fecha límite para apuntarse el 7 de noviembre.

Fallado el VI Premio de Relato Rafael Mir, el ganador ha sido el escritor y profesor cordobés Fernando Molero Campos con la obra titulada: RUISEÑORES DE FUEGO.

FALLADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Fallo XXXIV Premio de Poesía Juan Bernier
Fallo VI Premio de Relato Rafael Mir
Fallo VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2018
en el Real Círculo de la Amistad.

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Rita Giménez García "Rita la Cantaora"

De Ateneo de Córdoba
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Rita la cantaora.jpg

La cantaora Rita Giménez García, Rita la Cantaora, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1859, y falleció, por los avatares de la guerra civil, en Zorita del Maestrazgo (Castellón), en 1937, a los 78 años de edad. Fue figura famosa de los cafés cantantes de su época.

Se inició cantando en Jerez donde la vio actuar un agente teatral que la contrató junto a La Macarrona y Juan Breva, para actuar en los cafés cantantes madrileños, entre ellos el Café Romero. En 1906 figuró en el cuadro flamenco de El Café del Gato. Durante su trayectoria artística, desarrollada principalmente en Madrid, actuó en sus primeros tiempos con Fosforito El Viejo y la Coquinera; y después, a lo largo de los años veinte, con Manuel Pavón y Manuel Escacena.

La revista «El Enano» le dedicaba en 1885 unos versos en los que destacaba su belleza y su gracia cantando que comenzaban así: «Del pueblo andaluz señora, todo el elogio merece, que su mirar enamora, que una rosa que florece, es Rita la cantaora».

Su última actuación en público tuvo lugar en 1934, en el Café de Magallanes, con motivo de un festival benéfico que reunió a varios artistas veteranos.

La famosa cantaora de flamenco se lamentaba en 1935 de que había «vivío como una reina» y dos años antes de su muerte era «más probe que las ratas»

"Parece ser que Rita la Cantaora se hizo muy popular en el barrio del Cerro por su gracejo jerezano y su carácter alegre y dicharachero, pletórico de frases chispeantes, que fueron envolviendo su vida en la leyenda, quedando inmortalizada en el popular dicho de "eso a Rita la Cantaora" u otros parecidos», señala la condesa de los Andes. Estas expresiones se acuñaron, según relata Rovira y Jiménez de la Serna, «debido a su disposición para arrancarse un baile o un cante cada vez que un espectador se lo pedía y complacer así a su público» porque Rita no solo era una gran voz sino que también bailaba con gracia, destacando por bulerías, malagueñas y soleares. La frase, en su origen positiva, habría degenerado en algo peyorativo por «las envidias de sus rivales» precisamente por su popularidad en los cafés de la época, añade la condesa de los Andes, a la que le interesan «los orígenes del flamenco y el último tercio del siglo XIX y primer tercio del siglo XX, justo antes de la Guerra, que se corresponde con su auge, gracias en parte a personajes como el Conde de los Andes, bisabuelo de mi marido, que lo promovieron en una época que coincide con la Dictadura de Primo de Rivera".

"No es unánime la interpretación que deriva del dicho", según señala Rovira y Jiménez de la Serna, "pero estas frases hechas debieron surgir gracias a la arrolladora personalidad de la cantaora que vivía en un barrio tan castizo como Carabanchel —que entonces era un pueblo— y a lo que se unía el mundo folclórico de los cafés cantantes".

En 1935, la periodista Luisa Carnes entrevistaba para «Estampa» a la cantaora, por entonces «una viejecita simpática» que vivía consagrada al cuidado de su humilde casa y al amor de sus cuatro nietos. «Rita La Cantaora vive, olvidada, en Carabanchel Alto», denunciaba la revista tras el encuentro con esta artista que «de tan famosa, llegó a ser para la nueva generación solo un refrán».

«He vivío como una reina y ahora soy más probe que las ratas», afirmaba Rita la Cantaora. Hacía años que había dejado de cantar en público aunque un año antes había probado sus facultades en el Café de Magallanes junto a otras antiguas glorias como La Coquinera o Fosforito.

«Lo del año pasao no se me orviará mientras viva. Tos los viejos reuníos. ¡Aquello! Ahora no hay más que buena vose y fandanguillos, cosa fina, pero na... Se acabó la sabiduría der cante y del baile», aseguraba Rita antes de subrayar con nostalgia: «Lo púe ser tó».

«Tuve a mi vera a muchos hombres, que me hubieran elevao... y me casé con un vorquetero de Carabanché. ¡La via! Si uno supera er fin que le aguarda en eya, ya vivivía de otro mo» (sic), se lamentaba la cantaora que recordaba una copla de su repertorio: «Males que acarrea er tiempo, quién pudiera penetrarlos, para ponerle remedio, ante que viviera er daño».

Con el inicio de la Guerra Civil un año después, las autoridades evacuaron a los habitantes de Carabanchel a Zorita del Maestrazgo. En este pueblo de Castellón vivió sus últimos días Rita la Cantaora hasta su muerte el 29 de junio de 1937 a los 78 años.

«Sólo recientemente Rita la Cantaora ha logrado su reconocimiento en su tierra natal dando nombre a una calle», señala la condesa de los Andes, quien se lamenta de que la vía quede «ya casi al término del municipio, en la carretera de Cortes, justo al lado del cementerio» y de que aún no le hayan dedicado placa alguna.

Su popularidad quedó acuñada en su tierra en la famosa frase conocida en toda España: "¡Eso, a Rita la Cantaora!", debido a su destacada maestría por malagueñas y soleares, e interpretando con gracia los estilos festeros, en especial las bulerías.

Galería fotográfica

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