Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

II SEMANA LITERARIA (2018) DEL ATENEO DE CÓRDOBA.

Lunes, 12 de noviembre a las 19:30 horas, sede del Ateneo, presentación de los Premios
Juan Bernier (Libro "Ampuesta" de José Luis Molina)
y Rafael Mir de Relato ("Ruiseñores de Fuego" de Fernando Molero).

Miércoles 14, 20:30 horas, sede del Ateneo, presentación del poemario "Jardín de Paracelso" de Alfredo Jurado.

Lunes 19, 19:30 horas en el Círculo de la Amistad, presentación Libro-homenaje a Juana Castro.

Martes 20, 20:00 horas en el Círculo de la Amistad, presentación de la novela "Velas para el dragón rosado" de Miguel Ranchal.

Viaje a Montilla el sábado 10 de noviembre: Precio: 35 € por persona. Se pagará el mismo día.
Incluye: Viaje ida y vuelta, visita guiada museo Santa Clara, visita guiada Lagar y comida.
Fecha límite para apuntarse el 7 de noviembre.

Fallado el VI Premio de Relato Rafael Mir, el ganador ha sido el escritor y profesor cordobés Fernando Molero Campos con la obra titulada: RUISEÑORES DE FUEGO.

FALLADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Fallo XXXIV Premio de Poesía Juan Bernier
Fallo VI Premio de Relato Rafael Mir
Fallo VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2018
en el Real Círculo de la Amistad.

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Pedro Antonio de Trevilla

De Ateneo de Córdoba
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Pedro Antonio de Trevilla, nace en Carranza (Vizcaya) en 1755. Obispo de Córdoba entre 1805 y 1832, año en el que fallece. De carácter despótico, se hará célebre tanto por su afrancesamiento durante la ocupación francesa así como por su prohibición en 1820 de la celebración de procesiones durante la Semana Santa

Córdoba bajo ocupación francesa (1810-1812)

El día 23 de enero de 1810 el ejército del general francés Víctor hacen su entrada en una ciudad que bien recordaba los saqueos y excesos cometidos por las tropas francesas un año y medio antes. Tres días más tarde, José I Bonaparte, entra en la ciudad y es recibido por el obispo y todo el clero en la Catedral. En ésta se le cantó un «Te Deum», el penitenciario Arjona, el mismo que había compuesto una poesía a Castaños, le declamó una oda y el obispo Trevilla le entregó las insignias francesas perdidas en Bailén.

Al igual que otros canónigos tuvieron parabienes con los ocupantes, Trevilla nombró un canónigo francés y se celebraron oficios religiosos con motivo de las onomásticas de Napoleón y su hermano José. Y a éste, el obispo y cabildo le entregaron un millón de reales para financiar la guerra, convencidos de apoyar al bando ganador y considerando el levantamiento español como una sublevación del populacho.

Prohibición de celebración de la Semana Santa

El año de 1820 se toma como punto de partida, por la secretaría de Gobierno del Real y Supremo Consejo de Castilla dictó una Carta Orden de fecha 18 de febrero de 1820 a los miembros de justicia de las ciudades y pueblos del Reino para que auxiliasen a los obispos en el arreglo de las procesiones de Semana Santa. Tuvo por función esta normativa el evitar los escándalos motivados en años anteriores producidos por la tensión política que había sufrido el país en los reinados de Carlos IV y Fernando VII.

El entonces obispo de Córdoba Trevilla, dictó en virtud de la aludida Carta Orden un Reglamento fechado el mes de mayo siguiente para su observación en toda la diócesis. En virtud de dicho escrito quedaron reducidas las procesiones de Semana Santa de Córdoba capital a una sola, que había de celebrase en la tarde del Viernes Santo. Dicha procesión había de salir de la Iglesia del Salvador y Santo Domingo de Silos, cuyo párroco y clero tendría obligación de asistir a dicho acto.

Asimismo, prohibía el Reglamento el uso de palio, y se ordenó que las imágenes llevasen vestidos correspondientes a la gravedad que representaban cada una, que no llevasen alhajar alguna ni piedras preciosas, oro, plata, etc., así como que concluida la procesión cada Hermandad devolvería la imagen que acompañaba a la iglesia a la que pertenecía, procurando hacerlo con la mayor decencia, decoro y respeto.

Esta prohibición causó tal malestar entre la población de toda la provincia que hubo localidades como Cabra, Baena, Castro del Río o Fernán Núñez en las que un acuerdo entre el Ayuntamiento y el vicario del pueblo permitió procesionar a las hermandades.

Los vecinos de Montemayor también celebran la Semana Santa, éstos sin pedir permiso a nadie, pero la prohibición sí fue cumplida en la mayoría de los pueblos de la provincia, que llegaron a estar 30 años, como en el caso de Córdoba, sin procesiones en Semana Santa.

Otros

Referencias

Véase también