Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Miércoles, 16 de octubre, 19:00 horas. Presentación del libro "Retazos" de Javier Ortiz Díaz, presentado por Restituto Núñez Cobos. Sede del Ateneo.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


¡Ayúdanos! Envíanos tus imágenes

Rafael Romero Romero "El Gallina"

De Ateneo de Córdoba
(Redirigido desde «Rafael Romero El Gallina»)
Saltar a: navegación, buscar
Rafael Romero El Gallina.JPG

Rafael Romero Romero, cantaor gitano nacido en Andújar (Jaén) el 9 de octubre de 1910, y fallecido en Madrid el 4 de enero de 1991. Aprendió a cantar sin salir de su pueblo, ni casi de su casa, pues en su familia hubo mucha gente que cantaba, bailaba o tocaba la guitarra. Rafael andaba con su padre, que se dedicaba al trato de ganado y tocaba la guitarra, de aquí para allá en las ferias, y oía lo que podía e iba aprendiéndolo. A los doce años empezó a ganar dinero como profesional, era conocido en su juventud por el apodo de El Gallina, por la costumbre de cantar la popular canción La gallina papanata.

Sus comienzos artísticos se desarrollaron en su tierra natal, donde se dedicó al baile por una transitoria pérdida de voz, y al terminar la guerra civil se trasladó a Madrid, donde residió prácticamente desde 1937, donde conoció al guitarrista jerezano Perico el del Lunar, quien influyó en su preparación artística. Frecuentó en los años cuarenta los colmaos Madrileños de Villa Rosa y Los Gabrieles, ingresando después en el Tablao Zambra, local en el que permaneció hasta su desaparición, alternando con Pericón de Cádiz, Manolo Vargas, Rosa Durán, Juan Varea, Pepe el Culata y Perico el del Lunar, y con muchas más destacadas figuras.

En 1955, grabó siguiriyas, tonás, peteneras, alboreás y mirabrás en la primera Antología del cante flamenco, de la marca Hispavox, que obtuvo el premio de la Academia Francesa del Disco. Actuó también en las compañías de Vicente Escudero, Teresa y Luisillo, Antonio, El Greco, entre otros, viajando por distintos continentes, y en el Tablao El Catalán de París. Entre sus actuaciones en festivales, hay que destacar su participación en la Cumbre Flamenca de Madrid y en la Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla, así como en las Noches Flamencas del Círculo de Bellas Artes madrileño, junto a recitales en peñas flamencas y centros culturales

La Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces, le otorgó el Premio Nacional de Cante en 1973, y, en 1976, fue homenajeado en su ciudad de nacimiento, rotulándose una calle con su nombre. Igualmente, en 1984, le fue ofrecido un homenaje por la Peña Flamenca de Jaén, consistente en un festival a su beneficio. Ha actuado en las películas cinematográficas Brindis a Monolete de Florián Rey, (1948); Llanto por un bandido de Carlos Saura, (1964) y El arte de vivir de Yves Robert (1967).

Rafael Romero El Gallina, fue un cantaor de una delicadeza genial para el flamenco, Escucharlo cantar es sentir la grandeza que pone en cada actuación de decir el cante, con la mayor pureza de su alma. A la petenera Rafael Romero creo unas formas únicas de grandeza, como a los tangos siempre supo darles personalidad, al garrotín le dejo un perfecto estilo, como en tantos cantes.

El Gallina fue un cantaor ortodoxo. Sin ser un especialista en los cantes por tarantas las dominó porque era un cantaor largo, general. Rafael Romero las llamó Cantes de la Madrugá. El mismo nos explica por qué: "En Linares, donde estaba yo cuando era joven, les decían cantes de la madrugá por los relevos (en la mina) y yo me acuerdo de haber escuchado estos cantes en Linares por aquel tiempo al "Tonto Carica Dios", que era un gitano aficionao que cantaba de maravilla".

Sus tarantas son genuinas -las aprendió de Andrés Heredia el Bizco y de don Antonio Chacón-, profundas, jondas y a la vez pura delicadeza. El las susurra, hace de ellas un cante íntimo, matizado y melodioso.

Fuente