Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Miércoles, 18 a las 19:00 horas, tertulia poética a cargo de Carlos Clementson. Sede del Ateneo.

Jueves 19, a las 21:00 horas, inicio fase de selección del VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
del Ateneo de Córdoba
. Sitio: Peña Rincón Flamenco (Avenida de Trassierra).

Club de Lectura Café con Letras del Ateneo, próximo libro a comentar
para noviembre "La canción de Dorotea", de Rosa Regás.



CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Bases XXXIII Premio de Poesía Juan Bernier
Bases V Premio de Relato Rafael Mir
Bases VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2017
en el Real Círculo de la Amistad.

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Manuela Hermoso Vargas "Manuela Vargas"

De Ateneo de Córdoba
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La bailaora Manuela Hermoso Vargas, más conocida con el nombre artistico de Manuela Vargas, nació en Sevilla el 17 de septiembre de 1941, y falleció en Madrid el 12 de octubre del 2007.

En 2006 fue reconocida con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. Manuela Vargas, una de las bailaoras más personales que ha dado Andalucía, murió víctima de un cáncer que la mantenía desde hace tiempo retirada de la vida pública.

De niña estudió con el maestro Enrique El Cojo y los tablaos El Guajiro de Sevilla y, más tarde, El Duende de Madrid la curtieron en esta difícil profesión a la que ella aportó un estilo personalísimo y una figura estilizada, con pocas curvas, que pronto sería conocida y admirada a nivel internacional.

Sin poseer una técnica muy depurada, Manuela tenía la expresividad trágica de las grandes actrices mediterráneas y eso la llevó a convertirse en una de las mejores intérpretes del teatro flamenco que empezaba a florecer en los años sesenta para afianzarse y triunfar definitivamente en la de los ochenta. En 1963, ya en posesión del Premio Internacional de Danza de París, creó su primera compañía y, de la mano del director teatral José Monleón, compuso su Antología Dramática del Flamenco. Así comenzaron sus giras internacionales y sus premios -el de la Cátedra de Flamencología de Jerez en 1969, el Nacional de Teatro en el 70...- aunque sería Eurípides el encargado de sacar de ella sus mejores dotes interpretativas. Tras entrar en 1980 en el Ballet Nacional de España, fue Medea uno de sus personajes más logrados.

La feliz unión entre la coreografía del maestro José Granero, la música de Manolo Sanlúcar y la dirección escénica de Miguel Narros en 1984 le ofrecieron el marco ideal para dar rienda suelta a un temperamento que pocas veces se había podido ver en una profesional del baile flamenco. Tanto es así que, cuando Salvador Távora decide acometer Las Bacantes con La Cuadra, en 1987, la llama para interpretar el papel de Ágave, la madre del rey de Tebas, Penteo. La pieza de Eurípides se convirtió en una de las mejores creaciones de Távora y los que tuvieron la suerte de contemplar la melena flotante de la Vargas en aquella tremenda noria que giraba y giraba como los destinos de los hombres saben que ha habido pocas imágenes con esa fuerza.

De nuevo en Madrid, Manuela Vargas siguió con su trabajo teatral, en el que también destacan sus intervenciones en Coronada y el toro de Francisco Nieva, Don Juan Tenorio de Narros, el Sueño de una noche de verano de Lindsay Kemp y, sobre todo, la Fedra que protagonizó de nuevo con Miguel Narros. Y, por otra parte, siguió bailando coreografías de José Granero (La petenera, El sur, etc.) y de otros grandes maestros de estos años hasta que, ya retirada del baile, Pedro Almodóvar decide contratarla de chacha en La flor de mi secreto, como madre de Joaquín Cortés.

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