Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Miércoles, 18 a las 19:00 horas, tertulia poética a cargo de Carlos Clementson. Sede del Ateneo.

Jueves 19, a las 21:00 horas, inicio fase de selección del VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
del Ateneo de Córdoba
. Sitio: Peña Rincón Flamenco (Avenida de Trassierra).

Club de Lectura Café con Letras del Ateneo, próximo libro a comentar
para noviembre "La canción de Dorotea", de Rosa Regás.



CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Bases XXXIII Premio de Poesía Juan Bernier
Bases V Premio de Relato Rafael Mir
Bases VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2017
en el Real Círculo de la Amistad.

¡Ayúdanos! Edita en una página

José González Crespo

De Ateneo de Córdoba
Saltar a: navegación, buscar
32-Flam. B. Campos - Pepe Gonzalez.jpg

Nacido en Córdoba en 1947. Pertenece a la Peña Flamenca de Córdoba de la que fue socio fundador. Hermano del llorado Rafalito González, fundador de la misma peña. Presta sus servicios como empleado del Ayuntamiento de Córdoba. Profundo conocedor de la obra flamenca de José Menese.

Este ciclo de cante organizado por el Ateneo y la Federación Provincial de Peñas Flamencas de Córdoba, tiene para nosotros un hondo significado que va más allá de la simple participación de los aficionados que, con su cante, cada jueves lo dignifican en este recinto siempre flamenco de Bodegas Campos. Y decimos esto porque la iniciativa, a la que hay que demostrarle siempre nuestro más sincero reconocimiento, es algo insólito en el panorama flamenco de nuestra tierra.

Los intervinientes son portadores de una afición que en la mayoría de los casos se remonta a los cincuenta y han hecho del cante uno de los motivos existenciales de su vida.

Hablar de ellos es hacerlo de un referente que está escrito con letras de oro en la ya densa historia flamenca de nuestra ciudad. Pepe González es uno de ellos.

La Peña Flamenca de Córdoba, como toda institución que se precie, tuvo su embrión en el empeño de un grupo de hombres, que fijaban sus reuniones en las antiguas tabernas donde el cante no sólo era tolerado sino que por la afición de sus dueños, se fomentaba cuando la clientela habitual quedaba en franca minoría y el flamenco tomaba posesión en el reducido cuarto de mesas de mármol y sillas de anea, ensimismándose en su liturgia para cumplir, aunque fuera una vez por semana, con su propio compromiso anímico al que les obligaba su necesidad vital, para proseguir al día siguiente en sus tareas cotidianas con el pensamiento puesto en la próxima reunión de cabales.

Archivo:08 Tientos-Pepe González.ogg
Tientos interpretados por José González Crespo en Venero Flamenco. Al toque Gabriel Expósito Sánchez. Pulsa para escucharlo

Uno de estos establecimientos era la taberna El Brasero del barrio de San Pedro, hoy día sustituida por la respetable Casa de Galicia, tan en las antípodas de connotaciones flamencas de su anterior actividad.

Más tarde, la recordada taberna El Pisto donde las voces de Pedro Barrios, Curro Díaz quien también tocaba la guitarra, El Ciego de Almodóvar, Paquiro y Pepe González fueron, con otros aficionados, los que comenzaron, y esto es muy importante, a fraguar el movimiento peñístico flamenco cordobés, en el que la Peña Flamenca de Córdoba, entre otras, tuvo su concreción en el comienzo de la década de los 70, para pasar más adelante a la taberna de San Francisco de la Sociedad de Plateros.

Fundamental en la forja de la afición de Pepe González fue su hermano Rafael, flamenco sin reservas y fundador también de la Peña Flamenca de Córdoba. al hacer de su vida el arte flamenco, Rafael, orífice de profesión, con taller en una casa mirando al Guadalquivir, con patio y cuartos, que más tarde se acondicionaría como establecimiento bajo el nombre de Mesón de la Ribera, donde el cante mantenía un romance con la brisa del río en las madrugadas de la primavera y las voces de El Piki, El Pele, Gómez de Jerez, Chano Lobato, el baile de Concha Calero, y las guitarras de Merengue y Paco Cortés, entre otros muchos, se enseñoreaban de la noche en la que el espíritu de Julio Romero de Torres parecía emerger entre la niebla del río, para así entonar bajito la inmortal letra de una soleá de Córdoba con la mirada fija en ese juego de agua gris y piedra romana que es el eterno puente que a las dos córdobas junta del romancero lorquiano.

Córdoba contempla el cuadro
desde su alminar eterno
y un viento de soleá
que temblando sube al cielo
marca el paso del pintor
en su paseo ribereño.

En ese mesón tan recordado por los flamencos cordobeses, también se dejaba oír la voz de Pepe González que ya había elegido a Antonio Mairena como referente, aunque también lo llamaban con fuerza los ecos caracoleros. Su voz rasgada y doliente le lleva en ocasiones a alcanzar el punto álgido en sus interpretaciones, confirmándonos para siempre lo que percibimos la primera vez que le escuchamos: que se mete en el cante con toda su fuerza y expresividad, rozando los límites de su propia entrega que ya su sano corazón, alguna vez malherido, suponemos por exceso de flamenquismo, le palpita al compás de soleá, tientos o bulerías, por citar algunos palos de la variada y numerosa gama que domina, y así darnos un vivo ejemplo de lo que debe ser un aficionado seriamente comprometido en lidiar ese toro negro del cante, siempre dispuesto a engancharlo en la terrible hora de la medianoche en el albero de la recoleta plaza que es su Peña Flamenca de Córdoba.

Como tantos andaluces conoció y sufrió el drama de la emigración. Mallorca fue el destino donde mitigaría por un tiempo sus necesidades materiales, pero no así las espirituales imposibles de ver colmadas en aquel maravilloso paisaje mediterráneo, en el que el bolero mallorquín, con toda su belleza, no podrá nunca acercarse a la "jondura" de nuestro cante.

Impulsado por la nostalgia del regreso, sentimiento que en el hombre andaluz y flamenco nos parece más dramático, regresa a Córdoba para reincorporarse a su peña, en la Sociedad de Plateros de la calle San Francisco. Allí, y una asentado profesionalmente en la tierra de la que nunca nadie debe salir para poder atender las elementales necesidades que toda persona merece cubrir, se suma a la ya respetable nómina de aficionados que hacen del cante su experiencia vital en ese rito semanal, entre las cuatro paredes que conforman la estructura física de la peña y que es el nuevo cuarto de cabales que los aficionados debemos mantener contra viento y marea al ser uno de los pocos reductos existenciales en el que el cante presida la reunión, el vino que "...en la noche de júbilo o en la jornada adversa exalta la alegría y mitiga el espanto...", que decía Borges, sean los pilares en los que sustentar nuestra sensibilidad flamenca.

Las tardes en el taller de joyería de otro flamenco de raza como es Rafael López Recio, que ya abrió este ciclo y con quien colaboraba hasta hace poco en la intimidad del taller en ese oficio tan artístico y tan nuestro, estaban impregnadas de flamenco que, como música de fondo, acompañaban la creatividad que ambos ejercían sobre el banco de trabajo. Las voces de Mairena, Fosforito, Caracol, El Gallina, El Matrona,... servían para acompasar el "indesmayable" sonido del buril y la broca diamantada sobre la pieza de encargo que, naturalmente, una vez acabada, parecía como más andaluza, más flamenca, más viva...

Pepe González lleva el cante tan dentro de sí, que me atrevería a afirmar que no existe nada fuera de él, salvo la familia, que merezca más atención. Siempre hemos pensado que el día en que los aficionados de su época, de los que existen una muy digna representación en este ciclo, vayan diluyéndose por imperativo del paso del tiempo, se habrá perdido uno de los grandes activos flamencos de Córdoba, ya que estos, ausentes de todo interés material cuando son llamados para el fin que nos ha convocado esta noche, ya forman parte de su historia y, honestamente, no vemos hoy en día quien tome el relevo sin otro interés que el de cantar hasta remover los cimientos de su propia emoción. Francisco del Cid García Venero Flamenco en Bodegas Campos (col. Arca del Ateneo).

Galería

Recibió el Jacobino de Plata en el año 2007 concedido por el Ateneo de Córdoba.
El material recogido en este artículo procede de una entrada de Cordobapedia, bajo licencia GFDL, previamente cedido por el Ateneo de Córdoba para su edición en Cordobapedia.