Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Bases XXXIII Premio de Poesía Juan Bernier
Bases V Premio de Relato Rafael Mir
Bases VI Premio Agustín Gómez de Flamenco


Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2017
en el Real Círculo de la Amistad.






¡Ayúdanos! Envíanos tus imágenes

José Ballester Nicolás

De Ateneo de Córdoba
Saltar a: navegación, buscar

José Ballester Nicolás (Murcia 1892 - Yecla 1978). Escritor, estrechamente ligado a la generación del 27, y periodista, que ejerció su actividad en el diario La Verdad de Murcia, desde 1923 hasta poco antes de su muerte.

Biografía

Nació en Murcia el 19 de enero de 1892, en el número 26 de la antigua calle Corredera, que entonces se denominaba Mariano Padilla. Desde niño desarrolló una clara intuición de lo exquisito, contemplando el trabajo de su madre, primorosa bordadora, y el de sus vecinas, modistas, que le dejaban sus revistas de moda, donde iban incluidas también páginas literarias. En 1908, a los 16 años, ganó un premio nacional de redacción convocado por el Instituto de Zaragoza para conmemorar el centenario de la Guerra de la Independencia, y poco después la revista Blanco y Negro le premió y publicó dos cuentos y dos artículos. Con sus amigos Andrés Sobejano y Juan Guerrero Ruiz desarrolló su afición literaria, que se vio incrementada cuando este último tomó contacto con Juan Ramón Jiménez, en 1913. Por la muerte de su padre tuvo que interrumpir, nada más iniciados, los estudios de Derecho y preparó oposiciones al cuerpo de oficiales de Correos, profesión que ejerció desde 1917 hasta 1958. En los años 1916-1918 colaboró en las revistas Oróspeda y Polytechnicum, y en 1921 la Editorial Levante, de Andrés Cegarra, le publicó La Vita Nova de Carlos, su primera novela corta. Aficionado a la pintura, trabó amistad con un grupo de artistas murcianos que luego adquirieron gran prestigio: José Planes, Pedro Flores, Luis Garay, Clemente Cantos, Antonio Garrigós, Joaquín, y Ramón Gaya; compartían estudio en la calle de Riquelme y a él acudían Ballester y Juan Guerrero a intercambiar novedades sobre arte y literatura. Contrajo matrimonio en 1920 con Carmen Meseguer Martinez y fueron padres de cinco hijos.

En 1923 ingresó como redactor del diario La Verdad, encargándose de editar su Suplemento Literario, para el que Juan Guerrero, amigo suyo y de Juan Ramón Jiménez, le proporcionaba las primeras materias. En el Suplemento colaboraron muchos de los escritores de la generación del 27. Ballester dirigió interinamente el periódico mientras su director, Francisco Martínez García, fue alcalde de Murcia (entre marzo de 1926 y marzo de 1928), continuando después como redactor-jefe. Con frecuencia utilizaba el seudónimo de Sagitario. En esta época colaboró en la revista Verso y Prosa, que vino a sustituir al Suplemento, gracias a la iniciativa de Jorge Guillén, entonces catedrático en Murcia, y de Juan Guerrero. Y más tarde en la revista Sudeste, fundada por Raimundo de los Reyes, que luego la convirtió en editorial, donde publicaron sus primeros libros Miguel Hernández, Carmen Conde y otros escritores regionales. También en Sudeste publicó Ballester la que los críticos juzgan como su mejor novela, Otoño en la ciudad, con la mala fortuna para su distribución de aparecer en el mes de junio de 1936. Tras la guerra civil, fue director de La Verdad, desde junio de 1939 hasta febrero de 1959. Desde esta posición pudo ayudar a muchas personas perseguidas por sus ideas, siendo un ejemplo a destacar el de Antonio Oliver y Carmen Conde, que permanecían ocultos bajo nombres ficticios y se comunicaban a través de él. Tomó parte en muchas iniciativas culturales, como la Asociación de la Prensa o la Academia Alfonso X el Sabio. En los veinte años que dirigió el periódico sólo pudo publicar dos novelas, Resucita un aroma tenue y Sueños, y una guía de Murcia, Alma y cuerpo de una ciudad. Pero son numerosos sus artículos en diversas revistas y en el periódico que dirigía, muchos de ellos sin firma.

Tras la jubilación, comienza una época muy fecunda como escritor: escribe guiones para la radio; en el periódico, donde continúa como colaborador, publica una columna casi diaria (Periscopio, bajo el seudónimo de Liberando) y la crítica de libros y exposiciones; durante más de dos años (1964-66) escribe una página dominical titulada Recuerdos, hombres y paisajes, con dibujos de Muñoz Barberán, publicándose en 1977 una selección bajo el título de Estampas de la Murcia de ayer. De estos años son también varios de sus perfiles biográficos (del doctoral La Riva, del licenciado Cascales, del pintor José Pascual o del médico Alarcón) y sus ensayos históricos (Amanecer de la prensa periódica en Murcia, La Virgen de la Fuensanta y su Santuario del Monte), y la Guía de Murcia, editada por Everest, con la que muchos turistas fueron guiados por la ciudad y la Región. En 1972, al cumplir los 80 años, recibió la Medalla de Plata de la Ciudad y la del Mérito en el Trabajo, y se publicó un libro Homenaje a José Ballester, en el que colaboraron muchos de sus amigos, como Jorge Guillén, Francisco Alemán, Mariano Baquero, Cano Benavente, María Cegarra, Carmen Conde, Antonio Crespo, Alberto Martín-Artajo, Isidoro Martín, Antonio Reverte, Gonzalo Sobejano… Falleció el 12 de agosto de 1978, a los 86 años, en la casa de campo donde pasó los últimos veranos con sus hijos, en un paraje próximo al de la infancia de Azorín, que fue su escritor-modelo.

Una breve muestra de su prosa

El dolor lírico es un refinamiento de las almas que no han padecido el dolor real. Es un dolor más puro, propio de sensibilidades finas, un dolor sutil, que dormía en germen y que despierta y florece – en flores apagadas, - al claro de luna en silencio, al piano cuyos ecos trae la brisa del atardecer, al conjuro de la mirada de esa niña que tiene los ojos inmensamente abiertos hacia nosotros y hacia adentro, al mundo de la melancolía. En el aprendizaje de ese dolor exquisito que elaboramos nosotros mismos nostálgicamente, nos disponemos a recibir los otros más recios, más crudos, que son verdad, y sobre los cuales ya sabemos poner un poco de ambigua dulzura”. (Publicado en el Almanaque de la Editorial Levante para 1927).

Correspondencia

En el Archivo Municipal de Murcia se conservan cartas de más de un centenar de personalidades del mundo de la cultura, dirigidas a José Ballester a lo largo de más de 50 años. Por su número y contenido destacan las de sus amigos más íntimos: Carmen Conde, Juan Guerrero Ruiz, Jorge Guillén, Antonio Oliver, Raimundo de los Reyes, José Rodriguez Cánovas... Más esporádica fue la comunicación con otras personas de reconocida fama (Rafael Álvarez Sereix, Enrique Azcoaga, Zenobia Camprubí, José María Chacón y Calvo, José García Nieto, Miguel Hernández, Ricardo Gullón...) Hay algunas escritas en su juventud por personas que han seguido ocupando un lugar destacado en la cultura de comienzos del siglo XXI: Miguel Delibes, Víctor García de la Concha, Ian Gibson, Gonzalo Sobejano... Aunque las más frecuentes corresponden a personas ligadas de algún modo a la Región de Murcia: José Alegría, Francisco Alemán Sainz, Eduardo Bonet Molina, Dictinio Castillo-Elejabeytia, Andrés y María Cegarra Salcedo, Alberto Colao Sánchez, Cayetano de Mergelina, Salvador Pérez Valiente, Emilio Ramirez, Francisco Sánchez Bautista...

Bibliografía

  • Mariano Moreno Requena. La novela lírica en los escritores murcianos de la generación 1920-36. Academia Alfonso X el Sabio. Murcia, 2007.
  • José Ballester. Escritos inéditos y autobiográficos. Edición de José López Rico. Murcia, 2009.
  • Homenaje a José Ballester. Hijos de Antonio Zamora. Murcia, 1972.
  • Luis Garay. Una época de Murcia. Academia Alfonso X el Sabio. Murcia, 1977.
El presente artículo aporta material procedente de una entrada de Wikipedia, publicada en castellano bajo la licencia Creative Commons-Atribución-Compartir Igual 3.0 (CC-BY-SA) o la licencia GFDL.