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PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Martes, 23 de enero, 17:30 en primera convocatoria y a las 18:00 horas en segunda convocatoria, se celebrará en el Ateneo de Córdoba la Asamblea General Ordinaria
y a continuación de la misma se celebrará la Asamblea General Extraordinaria.



FALLADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Fallo XXXIII Premio de Poesía Juan Bernier
Fallo V Premio de Relato Rafael Mir
Fallo VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
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en el Real Círculo de la Amistad.

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Ángel Sampedro Montero "Angelillo"

De Ateneo de Córdoba
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Ángel Sampedro Montero, Angelillo, fue un cantaor, cancionista y actor cinematográfico; nació en Madrid, el 12 de enero de 1908, cuando todavía la capital de España lo era también del flamenco. Allí el joven cantaor de Vallecas, de padre gallego, supo hacerse un sitio entre las primeras figuras del cante. Entre ellas participó, siendo prácticamente un niño, en el Concurso de Cante que se celebró en Cartagena en 1922.

En 1924, ganó un concurso de cante flamenco en su barrio de Vallecas, iniciando así su trayectoria profesional. Actuó primeramente en el local La Viña P, de Barcelona y en el Kursaal Imperial madrileño. El mismo año participa en el Concurso Copa Pavón, en Teatro Pavón de Madrid obteniendo un accésit y alcanzando gran popularidad, siendo contratado para cantar en el mismo escenario junto a El Cojo de Málaga. Seguidamente debutó en el Salón Variedades de Sevilla, actúa en Madrid junto a Pepe Marchena y en 1928 viaja a Buenos Aires tres meses cuando apenas contaba con veinte años de edad.

En 1934, recorre España en espectáculos encabezados por él y organizados por el famoso empresario Vedrines. Estas giras las alterna con numerosas grabaciones discográficas y con la filmación de películas cinematográficas, convirtiéndose en uno do los artistas mas famosos de la época. Al estallar nuestra Guerra Civil, en 1936, se volvió a marchar a América para regresar sólo de forma esporádica.

A su regreso a España en 1954, presentó la película Suspiros de Triana. En 1956 vuelve a América. Reapareció en 1959 actuando de nuevo por la geografía española en los años sesenta. En 1970, con Ia compañía Romera, presenta en América España tiene salero, y estrena en el madrileño Teatro Calderón el espectáculo "Cantamos a España".

Sus últimas actuaciones fueron en compañías de variedades por plazas de toros, con Rafael Farina, Juan de la Vara, Los Gaditanos y Amina, falleciendo en Buenos Aires (Argentina) el 24 de noviembre de 1973.

Angelillo triunfó en la llamada Ópera Flamenca. Entre los estilos que interpretaba hay que reseñar los fandangos, cantes de ida y vuelta, soleares, media granaína, saetas, caracoles y tarantas, a la par de canciones célebres como "La hija de Juan Simón", "Tengo una hermanita chica", "Pobre presidiario", "Dos cruces" y "Camino verde". Además de "Suspiros de Triana", otras de las películas que interpretó fueron "El negro que tenía el alma blanca", "Soy un pobre presidiario", "Centinela alerta", "La hija de Juan Simón" y "Tremolina".

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Angelillo grabó una amplísima discografía. En ella, entre decenas de canciones para el olvido, los amantes del Cante de las Minas pueden hoy encontrar verdaderas perlas: sus cartageneras, Los pícaros tartaneros, Que haya perlas a millares, A los pies de un Soberano, hechas dentro del más puro estilo chaconiano; su murciana, Córrase usté pa el vaciaero, y su levantica, Toas las mañanas la llamo, al estilo de ese otro gran maestro de los Cantes Mineros, El Cojo de Málaga.

Angelillo fue, como Pepe Marchena, otro de los divos del flamenco que se oía en los teatros y cosos taurinos de la década de los treinta. En su día le llamaron príncipe del cante flamenco moderno. Aunque hoy se le recuerda principalmente por sus canciones pseudoflamencas, esas extravagantes creaciones personales que tan populares fueron en su día –pasodobles, danzones, chotis por fandanguillos, zambras, etc.- Angelillo fue también, sin embargo, un buen cantaor que sabía hacer y hacía los cantes flamencos dentro de la más pura ortodoxia.

Cuentan que una noche al finalizar su actuación por caracoles le sacaron a hombros de la plaza de toros de Jerez. Aquella noche había eclipsado al mismísimo Chacón con el que compartía cartel. Angelillo destacó además en los palos que más aceptación tenían entonces: fandangos, fandanguillos, vidalitas, milongas, colombianas y guajiras. Y fue un extraordinario tarantero.

En 1985, la Peña Flamenca Fosforito, de Madrid le rindió un homenaje, consistente en un festival en el Centro Cívico Alberto Sánchez y el descubrimiento de una placa en la casa donde nació.

Fuentes

Galería discográfica